Proyecto de 100 días

Entre el gusanito de ir más allá de las divagaciones y ordenar mis ideas, así como fortalecer la disciplina, comencé un reto a la par que una amiga (cada quien uno individual).

Me propuese escribir una reflexión cada día en un proyecto de 100 días, inspirado en el de la artista Elle Luna (#the100dayproject), pero también en las sugerencias creativas de autores como Marie Forleo, Seth Godin o Brené Brown…

Llego al día 100 con déficit en las horas de sueño, pero agradecida y contenta por forzarme a meditar, liberar pensamientos y salir de mi zona de confort. Y por inspirar nuevos proyectos que atizan mi entusiasmo.

Deber y querer

Para escribir la tesis, programé un calendario de un numero mínimo de palabras por día.

Tenía que hacerlo en cierto plazo para aspirar a graduarme; sentía la obligación de sentarme ante la computadora, luego de consultar fuentes, leer y revisar notas, para redactar; no podía quedarme dormida con tranquilidad sin antes terminar mi cuota.

Añoraba entonces la lectura y escritura por el simple gusto, en lugar de por el deber.

La imposición me llevó a concluir la tesis dentro del tiempo planeado. El querer escribir una historia u redactar opiniones en el ámbito profesionales, a seguir divagando en mi mente.

Hace falta exigir a la intención, ponerle hora y fecha límite o, como una profesora de escritura creativa solía describir: que la inspiración te halle trabajando.

Y como recientemente escuché al autor Seth Godin sobre la razón de llevar un blog: para “dejar un análisis meditado de tu mundo”.

Cuando la voluntad falla, me digo que escribo porque puedo hacerlo, en contra de mi propio olvido.

Cerrar ciclos

Esa idea de tener que cerrar un ciclo para seguir adelante a veces solo prolonga el estado de duelo o tristeza.

Esos pensamientos no expresados al otro, en espera de un presunto buen o mejor momento; o el aguardar una acción o perdón de quien nos lastimó u ofendió.

Algunos afortunados podrán encontrar un cierre así pronto, pero algunas situaciones o relaciones ni siquiera forman un capítulo entero o tienen un final abierto.

Con cierre o no, la vida sigue.

Todo estará bien

En una época de aflicción, alguien querido y cuya opinión valuaba más que la mía, me dijo que no podía prometerme la frase de “todo estará bien”, pues simplemente no lo sabía.

Entonces la incertidumbre pareció agrandarse y no pensé en replicar.

Fue tiempo después, al analizar mis creencias, cuando me vino la respuesta. Y luego, cada vez que se ha presentado la ocasión de ponerla a prueba, ha resistido.

Ciertamente no sabemos el futuro, pero elijo creer que el momento de dificultad y pena pasará, en mejores días por venir.

Cuando el tiempo pasa rápido

Resulta satisfactorio trabajar en lo que me interesa, entusiasma y puede además resultar útill para otros.

De verdad el tiempo parece transcurrir más rápido cuando mi mente se ocupa en revisar, analizar, sintetizar o armar un contenido…

Un incentivo adicional proviene de la oportunidad de aprender de la información, redes sociales y aplicaciones… del prueba, falla, corrige y mejora.

Y cuando me desconecto de mis labores durante una pausa o cuando termina mi jornada, comienzo a pensar en mi tiempo personal y cómo parece improductivo; las divagaciones y reflexiones sobre las ausencias (pareja, práctica de un pasatiempo, un nuevo curso o proyecto)…

Entonces, no es de extrañar que sobrepase mi hora de salida… no tengo prisa por  llegar medita en las ideas incómodas.

Opiniones

Generalmente solo opino de asuntos de los cuales poseo un buen contexto o conocimiento por estudio o experiencia.

Y cuando alguien pide mi opinión, suele ser en cuestiones de trabajo, noticias e información.

Pero a últimas fechas, si piden mi consejo sobre relaciones amorosas o amistosas, me suelto hablando con fluidez y argumentos… las problemáticas de otros me resultan evidentes.

Si solo pudiera detectar con tal claridad la razon de mis enojos y decepciones… pero es cierto que hay una neblina o ceguera sobre nuestros asuntos.

Cansancio indiferente

El cansancio continuo me pone una capa de indiferencia.

Me faltan energías para cuestionar los haceres y deshaceres de los demás. Lo que sea.

No quiero pensar. Y comienzo a fantasear en un sueño profundo y reparador…

Pero cuando estoy por quedarme dormida, con menos de seis horas para que suene la alarma, temo que el cansancio permanezca al despertar. La anestesia me ronda.