Treinta y diez

Pensé en dos números para intentar amortiguar el golpe de la suma y concentrarme en el paso de sólo un año más. Imaginaba a alguien preguntándome mi edad y ni siquiera podía articular el número.

Aunque por lo general me opongo al uso de eufemismos, ahora buscaba uno afanosa pero infructuosamente.

Frases como “los 40 son los nuevos 30 (¡o los 20!)” o  “la edad es una cuestión mental“, más que provocar simpatía en los más jóvenes o (triste) empatía en los mayores, parecen enfatizar la resistencia y desazón a un punto de no retorno.

Porque, en números redondos (estadísticamente es antes, al menos en el promedio mundial de 71.4, según el BM), resulta más claro que ya rebasamos la mitad de la expectativa de vida.

Ciertamente no hay forma de suavizar los datos duros, ni de endulzar el oído con “treinta y diez”. Por eso opté por ensayar hasta poder decir en voz alta, con firmeza: “Cuarenta”.

Sobre si llegué a decirlo sin pena o con orgullo, es otra historia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s