Rocola de la infancia

El mixtape de mi niñez suena a Emmanuel, José José, Miguel Bosé, Napoleón, Amanda Miguel y Ángela Carrasco, por citar a los que se me vienen a la mente.

De escuchar la radio, lo cual disfrutaba desde los 5 ó 6 años, memoricé estribillos como: “Todo se derrumbó dentro de mi”, “Quiero dormir cansado y no despertar jamás”, “…Porque se vuelven cadenas lo que fueron cintas blancas, el amor acaba”, “Él me dijo que me amaba y no era verdad”.

Claro que yo no sabía de romances ni desamor, así que no entendía la mayoría de los coros que repetía en voz baja y me descubría tarareando sin pensar.

Y aunque tampoco ponía atención a la letra de las canciones, algunas se almacenaron en mi cabeza como tablas de multiplicar.

Sin percibirlo, embebieron mis referencias amorosas tanto como los cuentos leídos o las caricaturas y programas de televisión de mi infancia.

Fue hasta mi adolescencia que empezaron a resurgir. Cuando, al experimentar el amor platónico y el rechazo, de repente me caía el 20 y adquiría sentido el “Morir de amor, que no morirse solo en desamor…” ,  “¿Quién mejor que yo?, ¿dónde vas a encontrar un amor como el mío?”, “Mira mis lágrimas cómo no cesan por ti”.

Algunos emergieron tiempo después y se volvieron recurrentes, tras la decepción de amores más profundos y tristeza prolongada. Entonces no puedo evitar el: “Quiero dormir cansado y no despertar jamás”, “Flaco, ojeroso, cansado y sin iusiones…” , “Te amaré aunque ya no estés presente…”.

Pero hay una frase que recordaba de vez en vez y, cuando al fin la capté, me impulsó a tratar de evitar la rocola del pasado.

Quererte a ti es […] luchar contra nadie en la batalla…”

Cuando me visualicé en ese absurdo, tras vanamente aferrarme a un amor que ya no me correspondía, supe que ya no deseaba luchar conmigo misma ni unirme a batallas perdidas.

Reproducir esas canciones de desamor y ”córtame las venas” -y las acumuladas en décadas posteriores- remiten a esos sentimientos. ¿Cuál es el afán de echarle limón a la herida al engancharse con esos tonos?

Ahora prefiero las canciones nuevas o sin carga emocional depresiva.  Las viejitas ochenteras las dejo en el casete de la nostalgia, para reproducirse solo en estado de contentura.

O bien, musicalizar el presente de: “Ya lo pasado, pasado“.

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