Dejando migajas

El cuento de Hansel y Gretel no es de mis favoritos, pero la buscadora de pistas en mí se entretiene y rememora con frecuencia al detalle de las migajas de pan dejadas por el camino.

Con al afán de ser encontrada, he colocado rastros, codificado mensajes y plantado huellas. El proceso ha sido retador y divertido, también desgastante como la espera.

Y cuando los vestigios pasan desapercibidos, culpo al viento por desperdigarlos. La simple realidad: hay quienes no los buscan o no desean verlos.

De cualquier forma, baste con las migajas dejadas hasta ahora y no mortificarme por si los pájaros las encuentran primero.

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