Irse de pinta

La última vez que me hice la pinta de una clase en la universidad, visité un museo.

Las listas de lecturas, las presentaciones frente al grupo y los reportes me abrumaban al acercarse el cierre del ciclo lectivo, así que salir a la calle con un rumbo distinto al del campus o la biblioteca resultó una verdadera escapada.

Y tal vez porque sabía que faltaban otras semanas intensas de estudiar para los exámenes, disfruté cada momento de mi pequeño paseo.

Recuerdo imponentes esculturas de figuras humanas y un estado de serena y exultante contemplación.

Cómo deseaba en ese entonces tener tiempo libre para nutrir mente y espíritu más allá de las frías teorías.

Y ahora que tengo horario y días de descanso fijos, hace casi un año que no visito un museo ni planeo de improviso una salida a alguno o a una exposición.

¿A dónde partió ese gozo de aprovechar y disfrutar al máximo la jornada o unas horas, fuera de los deberes?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s