Ponerse en mis zapatos

¿De dónde viene ese afán de creer que los otros actuarán de cierta manera y, sobre todo, de esperar que respondan como yo lo haría?

Incluso en un entorno de correspondencia, las respuestas del otro no son ni serán siempre constantes.

Querer que los demás se pongan en mis zapatos constituirá una fuente constante de frustración.

Aléjate, arrogancia. Aún hay mucho por aceptar y otro tanto por dejar ir .

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